Macuquinas de oro de los buques naufragados en Florida de la Flota Española de 1715 y otros naufragios en el Nuevo Mundo.. Monedas (no provenientes de naufragios) de oro y de plata coloniales españolas de las cecas de Lima, México, Cuzco, Bogotá, Cartagena, y otras casas de moneda. Lingotes españoles de oro y de plata de los siglos XVI y XVII, o de naufragios del VOC. (Compañía holandesa de las Indias Orientales (Verenigde Oostindische Compagnie o VOC) en holandés.
 

 

 

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Bienvenido a GOLDCOBS.COM



¿Esta usted INTERESADO EN aprender sobre monedas Españolas Coloniales
y monedas procedentes de naufragios?
¿Le interesa comprar o vender

monedas macuquinas de oro (escudos) recobradas de la flotilla del
naufragio de 1715 o de algún otro NAUFRAGIO famoso?  ¿Le interesa
adquirir monedas de alta calidad (en perfecto estado de conservación)
     aunque no sean de NAUFRAGIOS ESPAÑOLES? Por ejemplo monedas

 de la España Colonial, como columnarios de ocho reales (Real de a 8) o
monedas de ocho escudos (Onzas). Si es así, espero que esta página se
encuentre entre sus sitios favoritos de la Red. No lo dude, si tiene usted

    alguna PREGUNTA que hacer o si tienematerial para vender, comuníquemelo.

Este año cumplo 40 años como filatélico y 31 años como coleccionista
     APASIONADO de la flotilla de 1715 y otras monedas ESPAÑOLAS Coloniales
de oro y plata. Mi dedicación al ESTUDIO y a la colección de monedas
  españolas
del Nuevo Mundo HA SIDO muy satisfactoria y agradable y me
     ha proporcionado una experiencia que ME GUSTARíA compartir con usted.
      Empezar CORRECTAMENTE es una de las claves. Si usted desea obtener

una colección significativa o adquirir unas piezas de historia, estoy
dispuesto a ayudarle a aprender y a planificar su colección

 Por favor envíeme un correo a: terravitan@aol.com.


Cuando mejore mi español y si el tiempo lo permite, quiero ir
    tr
aduciendo todo el contenido de esta página. Sus sugerencias y
aportaciones serán muy bien recibidas.


Gracias,
L.L. Golbeck, Ph.D.

The Gold Cob Company

 

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Un extracto breve de un libro venidero por mi amigo Senor Rafael Tauler Fesser:

(www.onzasmacuquinas.com)

CAPÍTULO II

 El Mundo de las Macuquinas

Todos los aficionados conocemos más o menos en profundidad lo que es una moneda macuquina, su método de acuñación, etc...

Por lo tanto intentaré no alargarme demasiado en la introducción, pues todo lo que yo pueda aportar ya lo dicen todos los escritos, catálogos y publicaciones relativas a este tema.

¿Qué es una macuquina?

Disco de metal (cospel), más o menos noble, cobre, plata y oro, principalmente, que en caliente o en frío es golpeado «a martillo» entre dos cuños, en origen, el cospel debería de tener el peso y la aleación ordenada por las leyes de acuñación de moneda del país correspondiente. El resultado de este golpe era de lo más variable, dependiendo de la fuerza que le imprimieran, de la calidad de grabación del cuño, del desgaste del mismo, por su mucho uso... etc.

Una vez golpeado el cospel o disco ya podemos hablar de moneda, debería ser revisada en cuanto a su calidad en general, pero primordialmente lo que importaba era el peso, y cuando estaba sobrepasado, con unas cizallas recortaban los exteriores del cospel hasta dejar el peso más o menos exacto, pero poco les preocupaba lo que quedase del diseño, normalmente, no sólo por el recorte final, sino por el propio golpe, las leyendas de los bordes quedaban cercenadas parcial o totalmente, si en estas leyendas, además del monarca correspondiente, se encontraban la fecha o la ceca o los ensayadores, la moneda quedaba parcialmente irreconocible, y sólo exhaustivos estudios posteriores podrían clasificarla, por los diseños y sus variantes, etc...

Al final de esta introducción proporcionaré unos cuantos estudios de gentes mucho más doctas que yo y que aclararán mucho sobre estas monedas.

Pero hay algo en todos estos estudios que no encuentro, por un lado se le da mucha importancia a la moneda terminada, ya acuñada, si tiene relieve, brillo, su peso, su aleación correcta, etc... Y lo que echo de menos es el reconocimiento artístico de los grabadores y el encanto, magia o romanticismo que acompaña a estas piezas.

Reconocimiento artístico

Me centraré en monedas macuquinas de «nuestros tiempos» (monarquías españolas», aunque no quiero pasar por alto el altísimo nivel artístico de los grabadores antiguos que con escasos medios, sin cristales de aumento, sin buriles de acero, eran capaces de grabar, a veces en metales poco nobles como el hierro sin acerar (sin carbono), lo que les obligaba a repetir grabados una y otra vez, pues su desgaste era muy importante, en minúsculos cuños, unos excelentes dibujos, alegorías, leyendas, etc. Pensemos en una pieza de 3/4 de óbolo del tamaño de una lenteja, con un peso menor de un gramo... y ¡lograban imprimir con una calidad increible! Véase muestra.

3/4 de óbolo. Plata. Æ 0,9 mm. Peso: 0,5 gr. Ceca. Canusium (Italia). Anv..: Ánfora entre flores y oinochoe. Rev.: Lira y letras griegas (Cappa-Alpha) K-A (ceca de Canusium). Del 300 a. C.

¡Y las había más pequeñas!

Volvamos a «lo nuestro», una vez reconocido el ARTE con mayúsculas de los grabadores griegos, romanos, etc... Reconozcamos a «nuestros grabadores» y démosle la importancia que se merecían. Lo primero que habían de hacer era crear un diseño, que incluía todos los datos de la moneda, que cupiese en el reducido espacio de que disponían, estaban obligados a poner todo lo que los monarcas ordenaban, los escudos de armas, las leyendas con las consabidas palabras latinas POR LA GRACIA DE DIOS, y en el Nuevo Mundo: REY DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS, El nombre y numeral del rey (p.ej.: Felipe V). Ejemplo de anverso: PHILIPPVS · V · DEI · G · 1714 , y ahora el reverso: HIPANIARVM · ET · INDIARVM · REX, añadamos a esto la sigla o monograma de la ceca, la inicial del ensayador, el valor de la moneda (en arábigo o en romano), cruces, orlas de perlas y demás adornos. ¡Un ímprobo trabajo! Pero.... «más difícil todavía» hay que grabarlo a buril en un cuño de acero en «bajorelieve» o incuso, es decir, aquello que en la pieza está en relieve, en el cuño está ¡al revés!. Dejo al lector imaginar las difucultades que esta labor entrañaba. Luego, obviamente, no bastaba con hacerlo una vez, el cuño utilizado una y otra vez se desgastaba, y ¡había que repetirlo!, pero ¡también se gastaban los buriles!

Todo este trabajo no admite comparación con los métodos modernos, con sus pantógrafos y más recientemente con métodos electrónicos e informáticos.

Decimos mucho de la importancia que tenían los ensayadores, pero esta se limitaba a responder de la correcta aleación y peso, pero los artífices, auténticos artesanos grabadores, los que golpeaban (pasaban tan desapercibidos que ni siquiera recibían un nombre con su oficio), pensemos que no todo era fuerza bruta al dar el golpe, que tenían que mantener el cuño superior en perfecta verticalidad (se supone que el cuño inferior estaba fuertemente amarrado al yunque), estos «golpeadores» se veían a menudo obligados a dar un segundo martillazo porque con el primero no había quedado el trabajo suficientemente impreso, de ahí vienen lo que se llama doble imagen, repintado, etc., por eso los «repintes» se dan mucho más frecuentemente en los reversos (parte del cuño que se sostenía a mano o con tenazas) que en el anverso (cuño adherido al yunque).

Romanticismo

Las macuquinas son románticas, ¿qué nos aportan que las distingue tanto de las monedas redondas fabricadas con máquinas más o menos modernas?

En primer lugar que todas son únicas, no hay dos iguales (si encontramos dos iguales es que una o las dos son falsas), este es uno de los grandes atractivos de las macuquinas, a los coleccionistas no nos importa tener dos piezas repetidas, simplemente porque son distintas, pues, normalmente, no deseamos poseer dos iguales acuñadas a máquina.

Otra de sus virtudes es su propia complejidad para catalogarla o clasificarla, nos obliga a rebuscar literatura sobre la pieza para saber cuál era su leyenda completa, o su ceca, o su año, etc. Esta labor añadida de catalogación nos aproxima mucho más al diseño, a la época, a la ceca (cuanto más la tengamos que estudiar más la apreciaremos). Con estas piezas no se trata sólo de poseerlas y colocarlas en su monetario, álbum o dendequiera que las guardemos. No son cromos para rellenar y completar la serie.

Su propia originalidad debida a su forma irregular nos aporta un algo especial que nos lleva a ensoñaciones infantiles de tesoros, de piratas, de naufragios, las imaginamos rodeadas de gemas preciosas, de objetos de oro, cadenas, copas, perlas, etc... Si vemos una bonita onza (8 escudos)...vemos... ¡doblones!!!

¿Por qué se llaman macuquinas?

La verdad es que nadie lo sabe, se especula que proviene de un nombre quechua, de un nombre árabe y de qué se yo cuantas derivaciones. Yo no sé de dónde viene, pero si creo poder afirmar de dónde no viene, pienso que la acuñación a martillo, que como hemos visto se remonta al siglo VI a-C. En un principio, éste tipo de monedas, no tenía nombre especial, todas se acuñaban de igual manera, eran simplemente «monedas» sea cual fuese el nombre griego o latino que se emplease. Entonces la palabra macuquina ha de ser un invento a posteriori, algo que tuvimos que inventar cuando empezaron las monedas acuñadas a máquina (molino, prensa, etc.), tampoco sabemos si fue un nombre usado en español, en francés, en holandés, no en inglés pues ellos las llaman «cob» (mazorca, tampoco se sabe por qué). Pero intuyendo que el nombre es castellano y que debió empezar a utilizarse en la época de esplendor de la Dinastía de los Austria (pleno Imperio Español, donde «nunca se ponía el sol») y que además las acuñaciones españolas eran las más apreciadas, por su correcto peso y aleación, por el mundo entero (hasta en China se resellaban monedas españolas para uso corriente), si es pues catellano el origen podría ser coetáneo de «perulera» (fabricada en Perú, como también se las conoce), deduzco que su nombre proviene del pueblo y no del pueblo culto, «latinizado», sino de la «plebe»: entonces por qué su origen no puede ser por la palabra CUCA (El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española dice, entre otros sinónimos: Cuco, Cuca, bonito, bonita). En Colombia y Chile, macuco, macuca= cuco, cuca. Otra expresión, también recogida en el DRAE dice, hablando de dinero: «¡Me debes mil cucas (pesetas! Entonces, por qué no: «más cuca», en diminutivo: «más cuquina», ¡Qué bonita! O de los colombianos y chilenos el diminutivo de macuca: macuquina. (Tómese tan solo como una elucubración).

Macuquinas de Presentación

Aunque sólo sea un apunte sobre las macuquinas de Presentación o «Reales» o «Galanas», son aquellas monedas que, estando acuñadas a martillo, presentan completo todo su diseño y además son redondas, están exquisitamente acuñadas, sin imperfecciones. Nunca he tenido el placer de tener una en mis manos, sólo las he visto en fotografía o impresas, pero aquellos que las han «gozado» dicen que son todo un espectáculo, y yo me lo creo, sólo de pensar que con las dificultades que tenían los orfebres de aquella época al tener que acuñar de manera tan precaria, pudiera salirles semejantes joyas, ya es de admirar, debián de proceder de sistema de «rodajas» y no de láminas, pensando en que es más fácil que el resultado sea bueno de una perfecta rodaja (disco o cospel), que el de una lámina que luego debe ser recortada.

(Véase en el capítulo de los naufragios, el de la Flota de 1622 - Nuestra Señora de Atocha y Santa Margarita): -«El capitán Alonso Turillo de Yebra, experto en casas de monedas, director de las cecas recién creadas en Colombia, estaba tan ansioso de mostrar al rey las muestras de su producción de oro, que él personalmente contrató la Flota de Tesoros de 1622 y se encaminó hacia La Habana...» Esto indicaba que llevaba monedas de Presentación al Rey.